Los Gafapast se encontraron frente al campo de prisioneros con la estatua de un caballo mirando al infinito, y pensaron que se trataba de un expendedor gigante de fantas de naranja, como bien apuntaba Riazor en los comentarios de la tira anterior. Poco podían sospechar que lo que estaban introduciendo en la fortaleza era parte de la tripulación del Enterprisas y un batallon de la Resistencia armado hasta los dientes.
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